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Yo voto NO contra la falsa Reforma al código de familia de la constitución que destruirá las conquistas de paz de la Revolución

¿Cuál es el propósito de este artículo? Defender a la Revolución, defender las conquistas de la Revolución y del Socialismo en este amado terruño nuestro por el que arde nuestro corazón cristiano, el bien que nos ha dado nuestro socialismo, nuestra solidaridad, nuestro internacionalismo, el favor del que nos ha dotado Cristo a través de Martí y Fidel, con esa paz que habíamos siempre gozado los cubanos revolucionarios que vimos las películas cubanas producidas por la Revolución y nos transmitieron para nuestro contento como cristianos aquellos valores que tanto anhelábamos para nosotros y nuestros hijos, como el sentido de sinceridad y de rotundo No a la doblez, valores como la honestidad férrea del trabajador, la honestidad con nuestros hijos e hijas, con nuestros abuelos, el sentido de responsabilidad y ayuda hacia los desvalidos, la ensalzación justa de los hombres trabajadores , de los pobres, de los marginados, de los que sufrieron los atropellos y abusos de la colonia y la neocolonia, de los enfermos en condiciones precarias que fueron bendecidos con una salud gratuita, y los niños y analfabetos que recibieron educación gratuita, de campesinos atropellados que recibieron tierras que estaban en manos de acomodados e indignos opresores, y justicia laboral para trabajadores a los que se violaba cada día su derecho a ser personas dignas, y que, contrario a los pronósticos de muchos, gozamos de ver como sueños propios cumplidos con el Triunfo de Fidel y su entrada del primero de enero, quien siempre nos enseñó lo mejor que pudo su profundo sentido de firme e incondenable e imperturbable moral a la que nadie podía hacer mella alguna. Nosotros los que vivimos con el Triunfo de nuestra Venerada Revolución, la implementación de precios que siempre pudimos pagar en todos los establecimientos cuando no teníamos con qué alimentarnos ni vestirnos. ¿Cómo es posible que usted se atreva a desaprobar una Reforma Constitucional aprobada por la Asamblea Nacional del Poder Popular y esto en público? Me atrevo porque “yo soy Fidel “,y ese referente me hace oponerme. Fidel se hubiera opuesto, por eso yo también. Ser Fidel es vivir sin dobleces, es negar ese desastroso error de cambiar el código de familia e instituir la inmoralidad como lo hace esa Falsa Reforma al código de familia pues honestamente, no puedo ni como cristiano ni como revolucionario opinar diferente, esa papa podrida que ha echado a perder un precioso saco de papas buenas a que aspiraba ser esa nueva Constitución que iba siendo del agrado de todos los cubanos hasta que en nombre del respeto y la tolerancia, contradijo los ideales de moral revolucionaria y de coexistencia pacífica que caracteriza a los cubanos, y así engañó a las personas sinceras de nuestra Asamblea Gubernamental. Toda la Reforma Constitucional está muy conforme a los ideales de nuestro triunfo Revolucionario del primero de enero y bien a tono con nuestra máxima que reza “con todos y para el bien de todos”, a excepción de ese artículo horrendo al que solemos escuchar nombrar por el “número 68”, que en nombre de la libertad y la doctrina de la revolución y de la constitución continúa cegando con su falacia tan inteligentísimamente urdida las conciencias revolucionarias que siempre fueron correctas e intransigentes. ¿Qué tiene que ver eso con el cristianismo? Fidel fue en Cuba ese constante recuerdo actual de un ejemplo de cristiano que hubiéramos querido ver en cada cura, en cada pastor protestante, en cada feligrés y cada laico de aquella época de 1959, y que tristemente no vimos. Porque su ejemplaridad era tan contundente que se vio obligado a cerrar iglesias por el mal ejemplo de estas, lo llevó a defender valores y a cambiar lo que debe ser cambiado. Y eso hizo resurgir una iglesia y un cristianismo verdaderamente purificado que convirtió al laico sincero y desprejuiciado en un aliado de ese concepto de Revolución que defendió Fidel hasta sus últimas consecuencias. Fidel no está entre nosotros hoy, pero aquí sigue estando Fidel, más presente que nunca, para oponerse a los quieren desoír las sólidas razones del pueblo y que nos asisten hoy más que nunca, aquellas que llevaron a tantos al diálogo social de nuestros recentísimos días para mayoritariamente decir el contundente No a ese engendro del mal que desea desatarse en nuestra patria, porqué Cuba no tiene por qué ser como los demás países, solamente tiene que ser verdaderamente revolucionaria y siempre estar a tono con el Concepto de Revolución que nos dio nuestro inolvidable líder. ¡Cambiemos lo que debe ser cambiado! ¡No permitamos ese fraude falaz que quitará La Paz y las buenas costumbres que nos inculcó nuestra Revolución!